Tarja, La Sirenita   6 comments

De la serie: Azzurro Metal Tales (AMT)

Érase una vez que se era… una joven sirena, llamada Tarja, hija de Neptuno, que había sido feliz durante años en el Reino Submarino.

Desde pequeña poseía una hermosa voz, y todas las tardes daba una serenata junto a su grupo Nightwish, súmamente celebrada por todos los habitantes submarinos, pero que hacía estragos en la superficie, provocando tempestades y enloqueciendo a los marineros que llegaban a oír aquellos cantos [aviso: aconsejamos ver los vídeos que acompañan a este cuento, porque contienen parte del hilo argumental del mismo]…

Llegó un día en que Tarja perdió las ganas de nadar y de cantar con su grupo. Desde su mayoría de edad notaba que algo echaba en falta. Entre otras cosas, practicar el sexo al estilo pez era bastante poco gratificante [ni idea de cómo coño lo sabía la moza, pero hay que reconocer que tonta no era]. Abstraída en sus pensamientos se vió sorprendida por la aparición de un ser de la superficie. Asustada y conociendo sus poderes comenzó a cantar, pero aquel ser era inmune  a su mágica voz. Era el Santo Buceador:

La sirenita no se podía quitar de la cabeza al extraño ser de la superficie [¿sería un piojo?]. Le siguió por los 7 mares, espiándole y, poco a poco, enamorándose de él. Al fin se decidió a visitar a la Vieja Bruja del Mar:

Cambiaría su cola de pez por piernas. Podría estar con él, pero el precio a pagar sería alto. Perdería su hermosa voz para siempre [¿se convertiría en Anette Olzon?]. Nada importaba. Subió a la superficie. Sus hermanas cantaban una canción de despedida animándola a descubrir el otro lado:

El Santo Buceador la encontró varada en la playa de la isla donde trabajaba. Durante un tiempo la sirenita fue feliz. Descubrió que desovar en el agua no era la única manera de tener sexo [tiene huevos la cosa, ¿esto no iba de amor?]. Pero un mal día él anunció su partida. Había acabado allí su trabajo y volvía a casa…, con su mujer [¡joder con el “santo”!].

Del extremo dolor de Tarja surgió de nuevo la voz de su garganta. Entonó su última canción, Nemo, antes de arrojarse por un acantilado [debería haberse titulado Emo]:

El Santo Buceador vivió muchos años [mala hierba…], pero no pasó un día sin que, al atardecer se acercara al Mar. Allí escuchaba los cantos del antiguo grupo de Tarja, que con otra sirena en la formación, cantaban The Islander para el viejo marinero.

Glub, glub, glub…

* NOTA DEL AUTOR: Los comentarios entre corchetes y coloreados en azul son obra del cabroncete de LuBlue.

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6 Respuestas a “Tarja, La Sirenita

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  1. Muy bueno el cuento!! Me ha gustado mucho 😀

  2. Lo de integrar los videoclips en la historia es un puntazo.

  3. ¿Qué se puede esperar de un santo al que DIO le dedica una canción?…

    Me ha encantado y cierto integrar los videos en la historia…simplemente 10!!!

  4. Está muy guapa la historia JM, a ver si te curras alguna más, x cierto, zorionak viejo lobo de mar…en secano

  5. Tim Burton haría un guión cojonudo con este material.

    Yerar……Go Reds!!!!!!!!!!!

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